Los estilos de vida saludables de los niños y los adultos son bastante similares e incluyen hábitos como dormir lo suficiente, ser físicamente activos, consumir una cantidad suficiente de nutrientes esenciales y mantener un peso saludable.
Generalmente se alienta a los padres a ser buenos "ejemplos" para sus hijos, porque ayudar a que los niños establezcan hábitos que promuevan la salud es muy importante para su desarrollo y su salud a largo plazo. Ser un buen ejemplo significa demostrar con acciones lo que se valora, como por ejemplo ser físicamente activo y comer una dieta balanceada.
Si hablamos de las bebidas, ser un ejemplo puede representar tomar decisiones sobre: