Los científicos especializados en hidratación que trabajan con The Beverage Institute For Health & Wellness tenían la sensación de que los consumidores se podían beneficiar de comprender mejor sus necesidades básicas de hidratación y la manera en que los factores diversos de la actividad física, como el tipo de deporte, la duración, la intensidad y la temperatura del ambiente (aire), afectan las necesidades de hidratación. Las tablas de hidratación se crearon para permitirles a los consumidores obtener esta información en forma interesante e interactiva.
Las recomendaciones de consumo adecuado (CA) de agua de EE.UU. establecidas por el Instituto de Medicina (IOM) en 2004 son la base de los cálculos de las tablas de hidratación para las necesidades básicas de hidratación (no relacionadas con el ejercicio). Esto refleja la cantidad de agua que se obtiene de los alimentos y las bebidas de la dieta, que según IOM asegurará una hidratación adecuada para la mayoría de las personas sanas inactivas que viven en los climas moderados de Estados Unidos. Las personas que viven en climas cálidos pueden necesitar más.
Los resultados de la segunda sección de las tablas de hidratación, que calcula las necesidades de hidratación relacionadas con la actividad física, están basados en una fórmula desarrollada por BIHW en colaboración con importantes expertos en hidratación deportiva de Estados Unidos que se funda en investigaciones sobre actividad física e hidratación. Debido a que existe gran cantidad de investigaciones publicadas sobre hidratación y rendimiento deportivo, esta fórmula comprende un número de factores relacionados con el ejercicio que se sabe que tienen un impacto en las necesidades de hidratación, entre ellos, la edad, el peso, la intensidad y la duración del ejercicio físico y también la temperatura del ambiente (aire).
Aunque las tablas de hidratación están basadas en la información científica más actualizada disponible relacionada con las necesidades de hidratación básicas y durante el ejercicio, sólo constituyen una aproximación, porque las necesidades de hidratación varían considerablemente de persona a persona. Las tablas de hidratación se deben utilizar como una herramienta educativa para comprender mejor las necesidades básicas de hidratación y el impacto general del ejercicio en esas necesidades, y el Beverage Institute no garantiza la precisión de los resultados producidos por las tablas para ninguna persona. El uso de estas tablas no es un sustituto para determinar la cantidad de líquido que se debe consumir cuando se hace ejercicio, mediante el monitoreo de la pérdida de líquidos durante el ejercicio o las sugerencias de un entrenador atlético o un profesional de atención médica.
Aunque las tablas de hidratación preguntan el peso en la primera pantalla, esta información se utiliza solamente para generar resultados en la segunda sección de la herramienta, que determina de qué manera los factores relacionados con la actividad física afectan a las necesidades de hidratación. Cambiar el peso en las tablas de hidratación mientras se explora la sección de hidratación relacionada con el ejercicio sí influirá en los resultados.
Por otro lado, los resultados de la primera parte de la herramienta, que calcula las necesidades de hidratación básica (no relacionada con el ejercicio) no cambian cuando se modifica el peso ingresado. Esto se debe a que los resultados de hidratación básica o general están basados en las recomendaciones de consumo adecuado (CA) de agua desarrolladas por el Instituto de Medicina (IOM) de Estados Unidos, que varía sólo según la edad y el sexo. Las recomendaciones de IOM calculan la cantidad de agua de los alimentos y las bebidas de la dieta que proporcionarán una hidratación adecuada para personas saludables e inactivas que viven en los climas moderados de Estados Unidos.
Los resultados de la primera parte de la herramienta, que calcula las necesidades de hidratación básica (no relacionada con el ejercicio) no cambian si se ingresa una edad superior a 19 años porque están basados en las recomendaciones de consumo adecuado (CA) de agua de 2004 desarrolladas por el Instituto de Medicina (IOM) de Estados Unidos. Las recomendaciones de agua de IOM, que calculan la cantidad de agua de los alimentos y las bebidas de la dieta que proporcionarán una hidratación adecuada para personas saludables e inactivas que viven en los climas moderados de Estados Unidos, sólo presentan cambios por sexo o por edad de 19 a 70 años o más.
Es verdad que la deshidratación es una preocupación de los adultos mayores, pero este asunto parece estar más relacionado con el consumo insuficiente de líquidos que con una mayor necesidad. Aunque el sistema del cuerpo responsable de regular la pérdida de agua a través de los riñones, y también la capacidad de conservar el agua en el cuerpo, parece ser menos eficiente en las personas mayores, las investigaciones sugieren que los adultos mayores sanos, por lo general, pueden mantener el equilibrio de líquidos si responden a su sed. Sin embargo, los cambios fisiológicos asociados a la edad, como problemas de falta de sed, incontinencia, movilidad reducida y confusión, pueden limitar el consumo voluntario de líquidos, en especial entre los mayores que están en instituciones y los adultos con salud más frágil de la comunidad. En el caso de estas personas, una hidratación insuficiente puede tener consecuencias importantes. La deshidratación en las personas mayores está asociada con un aumento en el riesgo de las caídas, las infecciones en el tracto urinario, las enfermedades dentales, las afecciones broncopulmonares, los cálculos renales, el cáncer, la constipación y los problemas en la función cognitiva.
Las tablas de hidratación suponen que se utiliza ropa compensatoria (de abrigo) cuando las temperaturas bajan a menos de 15 °C (59 °F).
La hidratación es muy importante durante el ejercicio. Sin embargo, existe la preocupación de que las personas que ejercitan puedan consumir líquidos en exceso, lo que puede diluir los electrolitos del torrente sanguíneo y causar una afección conocida como hiponatremia. Por lo tanto, debido a que las tablas de hidratación fueron diseñadas con propósitos educativos, y como precaución, la herramienta tiene un límite de 1,5 l (50 onzas) por hora como consumo máximo recomendado de líquidos durante cualquier sesión de ejercicios. Si usted ejercita en condiciones extenuantes durante un período prolongado, consulte a su entrenador o a otro profesional especializado en salud deportiva para asegurarse de tener un plan de hidratación seguro y apropiado. Quizás también le interese calcular su propia tasa de transpiración.
Aunque las tablas de hidratación están basadas en la información científica más actualizada disponible relacionada con las necesidades de hidratación básicas y durante el ejercicio, sólo constituyen una aproximación, porque las necesidades de hidratación varían considerablemente de persona a persona. Las tablas de hidratación se deben utilizar como una herramienta educativa para comprender mejor las necesidades básicas de hidratación y el impacto general del ejercicio en esas necesidades. El uso de estas tablas no es un sustituto para determinar la cantidad de líquido que se debe consumir cuando se hace ejercicio, mediante el monitoreo de la pérdida de líquidos durante el ejercicio o las sugerencias de un entrenador atlético o un profesional de atención médica.
También debe recordar que, además de las bebidas, los alimentos también contienen agua. El consumo de muchas frutas jugosas, ensaladas, yogures, cereales cocidos, pastas y otros alimentos con alto contenido de agua puede reducir la cantidad que necesita beber para satisfacer sus necesidades de hidratación.
IOM ha calculado que los estadounidenses obtienen aproximadamente el 80% de sus necesidades diarias de líquidos a través del agua y otras bebidas y aproximadamente el 20% a través de los alimentos. Las tablas de hidratación utilizan esta cifra del 80% de IOM para calcular la cantidad de agua y otras bebidas que usted debería consumir por día.