La sacarina es un edulcorante no nutritivo y de bajas calorías que se emplea hace más de un siglo. Se utiliza en una gran variedad de bebidas y alimentos de bajo contenido calórico y sin azúcar, entre ellos los edulcorantes de mesa, los productos horneados, las mermeladas, la goma de mascar, las frutas enlatadas, las golosinas, las salsas para postres y los aderezos para ensaladas. También se usa en productos cosméticos, vitaminas y productos farmacéuticos.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA), el Comité Conjunto de Expertos en Aditivos para Alimentos (Joint Expert Committee on Food Additives, JECFA) de la Comisión del Codex Alimentarius y el Comité Científico en Alimentos (Scientific Committee for Food, SCF) de la Unión Europea evaluaron esta sustancia y determinaron que era apta para el consumo humano. Además, existen más de 100 países en todo el mundo que permiten su utilización en alimentos y bebidas.
La sacarina es 300 veces más dulce que el azúcar de mesa y se comercializa con la marca comercial Sweet'N Low.