La vitamina D, también conocida como calciferol, es una vitamina liposoluble que se obtiene a través de la luz solar y la alimentación. A nivel funcional, la vitamina D actúa como una hormona que mantiene concentraciones de calcio y fósforo en la sangre al intensificar o disminuir la absorción de estos minerales en el intestino delgado. La vitamina D también controla el metabolismo óseo y el depósito de calcio en los huesos.
Los alimentos ricos en vitamina D son los pescados grasos, como la sardina y el salmón, y la leche en los Estados Unidos donde se exige su fortificación. Asimismo en este país, existen otros alimentos y bebidas que pueden estar fortificados con vitamina D, como los cereales listos para el consumo, los productos derivados de la leche, las bebidas a base de soja y los jugos fortificados con calcio.
Se recomienda que tanto hombres como mujeres de 19 a 50 años consuman 5 microgramos diarios de vitamina D (incluso las mujeres embarazadas y las lactantes); desde los 50 hasta los 70 años deben ingerir 10 microgramos diarios, y 15 microgramos a partir de los 70 años.
Aunque los casos clínicos de deficiencia de vitamina D son poco frecuentes en los Estados Unidos, se ha descubierto recientemente que la ingesta inadecuada de dicha vitamina es mucho más común de lo que se pensaba. En un análisis reciente de la Encuesta sobre el Examen de la Salud y Nutrición Nacional (National Health and Nutrition Examination Survey, NHANES, 1999-2000) de Estados Unidos, se halló que la mitad de las mujeres adolescentes y un tercio de las mujeres de 19 a 50 años no ingieren el nivel recomendado de vitamina D. El estudio también demostró que el uso de suplementos que contienen vitamina D favoreció el aumento del porcentaje de personas que consumen la cantidad recomendada de esta vitamina o que se exceden; no obstante, la mayoría de las personas mayores aún no ingieren lo suficiente.
Otros investigadores que analizaron la proporción de consumo de la vitamina D a nivel mundial llegaron a la conclusión de que, a menudo, ésta es demasiado baja en los países donde no se exige la fortificación. Incluso en los países que fortifican algunos alimentos con vitamina D, el consumo sigue siendo bajo en algunas personas a raíz de las pautas alimentarias, como el escaso consumo de leche.
La vitamina D es una vitamina liposoluble que se almacena en el cuerpo y si se consume en exceso puede ser tóxica con el transcurso del tiempo. Ésta es la razón por la cual los alimentos están fortificados con una forma menos potente de la vitamina D. Los signos de toxicidad de vitamina D son músculos y huesos débiles, menstruación excesiva o cálculos renales. Generalmente, los excesos surgen a partir de los suplementos dietéticos y no a raíz de los alimentos ni de la exposición desmesurada al sol.