Las bebidas deportivas comunes contienen hidratos de carbono que producen energía y electrolitos, como el sodio, el potasio y el cloruro. La mayoría de las bebidas deportivas tienen como objetivo aportar las cantidades recomendadas de energía a fin de mantener un desempeño óptimo durante las actividades físicas prolongadas y ayudar a mantener el equilibrio de los fluidos, ya que sustituyen los electrolitos que se pierden con la transpiración.
El Instituto de Medicina Deportiva de los Estados Unidos (American College of Sports Medicine) recomienda ingerir hidratos de carbono a un promedio de 30 a 60 gramos por hora durante la práctica de ejercicios intensos. Este objetivo se puede lograr a través del consumo de una bebida que contenga entre 4% y 8% de hidratos de carbono. Las bebidas deportivas se elaboraron para proporcionar los electrolitos e hidratos de carbono necesarios en cantidades adecuadas.